“Llevo toda la vida estudiando inglés, pero sigo teniendo un nivel bajo.”
Esta frase la escucho muchísimo.
Personas que estudiaron inglés en el colegio, después en el instituto, se apuntaron alguna vez a una academia, hicieron algún curso online, lo dejaron, volvieron a empezar…
Y diez o quince años después siguen teniendo aproximadamente un B1 y, lo que es peor, cuando tienen que mantener una conversación real en inglés se bloquean.
Si te pasa, creo que hay una pregunta bastante evidente:
Si llevas años haciendo lo mismo y tu inglés no mejora, ¿por qué seguir haciendo exactamente lo mismo?
El problema no suele ser que “se te den mal los idiomas”.
Muchas veces el problema está en cómo estás aprendiendo inglés y, sobre todo, cuánto lo estás utilizando realmente.
Llevar diez años estudiando inglés no significa haber estudiado inglés durante diez años
Este es probablemente el primer problema.
Es muy habitual hacer algo parecido a esto:
Te apuntas unos meses a una academia.
Lo dejas.
Un año después vuelves.
Llegan las vacaciones y paras.
Empiezas otra vez en septiembre.
Cambias de academia.
Lo vuelves a dejar porque tienes muchísimo trabajo.
Dos años después decides que ahora sí vas en serio.
Y cuando haces cuentas piensas:
“Llevo diez años estudiando inglés.”
Bueno… más o menos.
Has tenido contacto con el inglés durante diez años, pero probablemente tu aprendizaje haya sido completamente intermitente.
Y los idiomas necesitan algo bastante poco emocionante:
constancia.
No hace falta estudiar tres horas todos los días.
Pero sí necesitas mantener un contacto frecuente con el idioma para que cada vez que vuelvas a clase no tengas prácticamente que recuperar lo que aprendiste meses atrás.
Dos horas de clase a la semana no pueden competir contra una vida entera en español
Puedes tener una profesora fantástica.
Puedes estar en una academia buenísima.
Puedes hacer todos tus deberes.
Pero si haces dos horas de inglés el martes y desde que sales de clase hasta el martes siguiente absolutamente toda tu vida ocurre en español, el progreso va a ser inevitablemente lento.
Haz las cuentas.
Dos horas de inglés frente a todas las demás horas de la semana.
Por eso siempre recomiendo que el inglés deje de ser simplemente “la actividad de los martes” y empiece a formar parte de tu vida.
No significa sentarte todos los días delante de un libro de gramática.
Puede ser ver una serie en versión original.
Cambiar el móvil al inglés.
Leer un libro.
Escuchar un podcast mientras conduces.
Seguir cuentas en inglés.
Leer noticias.
Hacer un intercambio lingüístico.
Utilizar una aplicación.
La clave es conseguir que tu cerebro tenga que encontrarse con el inglés constantemente, aunque sean pequeños momentos durante el día.
El gran problema: estudias inglés, pero no hablas inglés
Aquí está, para mí, uno de los mayores bloqueos.
Hay personas que llevan años haciendo ejercicios de gramática y tienen bastantes conocimientos del idioma.
Pero un día alguien les hace una pregunta en inglés y ocurre esto:
Loading…
Sabes lo que quieres decir.
Conoces las palabras.
Probablemente incluso conoces la estructura gramatical.
Pero necesitas construir la frase mentalmente antes de abrir la boca.
Eso ocurre porque saber inglés y ser capaz de recuperar ese conocimiento rápidamente durante una conversación no son exactamente la misma habilidad.
Y la segunda solo se entrena de una manera:
hablando.
Hay que acostumbrar al cerebro a responder sin tener cinco minutos para pensar.
A equivocarse.
A reformular una frase cuando no conocemos una palabra.
A entender diferentes acentos.
A pedir que nos repitan algo.
A seguir hablando aunque sepamos que la frase que acabamos de construir no es perfecta.
Porque en una conversación real nadie te da cuatro opciones para elegir la respuesta correcta.
Deja de perseguir el B1 o el B2 porque todo el mundo lo hace
Otra conversación muy habitual:
—¿Qué objetivo tienes con el inglés?
—Quiero sacarme el B2.
Vale.
¿Pero para qué quieres el B2?
Si necesitas una certificación para una oposición, una universidad o un trabajo, perfecto. Tienes un objetivo clarísimo.
Pero si simplemente quieres mejorar tu inglés, quizá “sacarme el B2” no sea el mejor objetivo.
Imagina que trabajas en un hospital y de vez en cuando tienes que atender a pacientes internacionales.
Un objetivo mucho más útil podría ser:
“Quiero poder atender a un paciente en inglés sin bloquearme.”
De repente cambia completamente la forma de trabajar.
Necesitas vocabulario relacionado con tu profesión.
Necesitas listening.
Necesitas entender diferentes acentos.
Necesitas practicar situaciones reales.
Necesitas hablar.
Y probablemente, mientras haces todo eso, tu nivel general de inglés también vaya mejorando.
El nivel debería ser muchas veces una consecuencia del aprendizaje, no el único objetivo.
Si llevas años estancado, cambia el método
Esta parte parece evidente, pero no siempre lo hacemos.
Si llevas cinco años haciendo clases de inglés de forma intermitente y sigues exactamente en el mismo punto, quizá no necesitas apuntarte otros cinco años al mismo tipo de clases.
Necesitas cambiar alguna variable.
Puede ser la frecuencia.
Puede ser el método.
Puede ser el profesor.
Puede ser introducir mucho más speaking.
Puede ser aumentar tu exposición al idioma.
Puede ser marcarte un objetivo concreto.
O probablemente sea una combinación de varias cosas.
Eso no significa que las academias no funcionen.
Una buena academia puede darte estructura, corregir errores, ayudarte a avanzar y, sobre todo, obligarte a mantener cierta constancia.
Pero las clases deberían ser una parte de tu aprendizaje, no todo tu aprendizaje.
¿Qué haría si tuviera un B1 y llevara años sin avanzar?
Primero dejaría de buscar soluciones rápidas.
No intentaría aprender inglés con una aplicación durante diez minutos al día y esperar resultados milagrosos.
Tampoco me apuntaría tres meses a una academia para abandonarla otra vez.
Me plantearía un periodo serio de seis a nueve meses de trabajo constante.
1. Clases de inglés todas las semanas
Buscaría una academia o profesor con una metodología muy enfocada a comunicación y speaking.
Y esta vez intentaría mantener la constancia.
2. Inglés prácticamente todos los días
No necesariamente estudiando.
Series.
Podcasts.
Libros.
Redes sociales.
Móvil.
Noticias.
YouTube.
Lo que mejor encaje con tu vida y tus intereses.
3. Speaking todas las semanas
Esto para mí sería imprescindible.
En clase, mediante intercambios lingüísticos o utilizando plataformas para hablar con otras personas.
Pero hablar.
Aunque al principio sea incómodo.
4. Un objetivo concreto
No simplemente:
“Quiero mejorar mi inglés.”
Algo que puedas visualizar.
“Quiero poder hacer una entrevista de trabajo en inglés.”
“Quiero viajar sin depender de otra persona.”
“Quiero participar en una reunión internacional.”
“Quiero poder atender a clientes extranjeros.”
Eso te permite adaptar muchísimo mejor el aprendizaje.
5. Una inmersión lingüística cuando tengas oportunidad
Y aquí no hace falta dejar tu trabajo y mudarte seis meses a Irlanda.
Para la mayoría de adultos eso simplemente no es realista.
Puedes aprovechar tus vacaciones para hacer una o dos semanas de inmersión lingüística cada año o cada dos años.
Durante esos días pasas de “estudiar inglés” a tener que utilizar inglés.
Y esa diferencia es enorme.
Si has pasado los meses anteriores preparándote, la experiencia además se aprovecha muchísimo más.
¿Y si realmente necesito dar un salto importante?
Entonces sí cambiaría la estrategia.
Si necesitas mejorar significativamente tu nivel por motivos profesionales, académicos o personales y tienes la posibilidad de hacerlo, intentaría realizar una inmersión de al menos tres meses.
Porque tres meses ya no son unas vacaciones.
Empiezas a crear una vida en inglés.
Tienes rutinas.
Conoces gente.
Resuelves problemas.
Escuchas diferentes acentos.
Hablas incluso cuando estás cansado y no te apetece hacer el esfuerzo.
Y el idioma deja poco a poco de ser una asignatura para convertirse en una herramienta que necesitas para vivir.
Ahí es donde suelen producirse los cambios importantes.
Tener conocimientos de inglés no significa saber utilizarlos
Esta distinción me parece fundamental.
Puedes tener muchos conocimientos gramaticales y muchísimo vocabulario almacenado y, aun así, no sentirte cómodo manteniendo una conversación espontánea.
Porque una cosa es el conocimiento pasivo del idioma y otra la capacidad de utilizarlo en tiempo real.
Por eso puedes entender perfectamente una serie y después quedarte bloqueado cuando alguien te habla.
O hacer un ejercicio de gramática sin ningún problema y necesitar diez segundos para construir una frase sencilla.
No significa necesariamente que tengas poco nivel.
Significa que necesitas convertir ese conocimiento pasivo en inglés activo.
Y para conseguirlo necesitas utilizarlo.
Mucho.
Entonces, ¿por qué sigues teniendo un B1 después de tantos años?
Probablemente no haya una única razón.
Puede ser falta de constancia.
Poca exposición al idioma.
Demasiado tiempo entre periodos de aprendizaje.
Muy pocas oportunidades para hablar.
Un método que no encaja contigo.
O simplemente que llevas años estudiando inglés pero muy pocas horas utilizándolo de verdad.
Y esta es probablemente la idea más importante de todo el artículo:
Deja de medir cuánto tiempo llevas estudiando inglés y empieza a mirar cuánto inglés utilizas realmente.
Porque si llevas años haciendo lo mismo y sigues exactamente en el mismo punto, quizá no necesitas estudiar durante más años.
Necesitas aprender de otra manera.
Preguntas frecuentes
¿Por qué no consigo pasar de un B1 de inglés?
El estancamiento suele estar relacionado con una combinación de poca constancia, escasa exposición al idioma y falta de práctica oral. Para seguir avanzando necesitas aumentar progresivamente la cantidad de inglés que utilizas, especialmente fuera de clase.
¿Cuántas horas a la semana necesito para mejorar mi inglés?
No existe una cifra perfecta para todo el mundo. Es más importante la constancia que concentrar muchas horas durante periodos cortos. Combinar clases semanales con pequeñas dosis de inglés durante la semana suele ser mucho más sostenible.
¿Cómo puedo mejorar mi speaking si vivo en España?
Puedes hacerlo mediante clases enfocadas a conversación, intercambios lingüísticos presenciales, plataformas online y actividades con personas internacionales. Lo importante es tener momentos todas las semanas en los que tengas que producir inglés de forma espontánea.
¿Necesito vivir en el extranjero para hablar bien inglés?
No. Es perfectamente posible alcanzar un buen nivel viviendo en España. Una inmersión lingüística puede acelerar muchísimo el proceso porque aumenta radicalmente tu exposición y la necesidad de comunicarte, pero funciona mucho mejor cuando forma parte de un aprendizaje constante. Si necesitas inspiración de destinos, puedes encontrarla aquí.
¿Merece la pena hacer una inmersión de solo una o dos semanas?
Sí, especialmente si la utilizas como complemento a tu aprendizaje habitual. Para un adulto que no puede dejar su trabajo durante meses, hacer pequeñas inmersiones aprovechando las vacaciones puede ser una estrategia muy buena para ganar confianza y poner en práctica todo lo aprendido. En este artículo te cuento cuánto tiempo recomiendo para cada estancia según tus objetivos y tiempo.
¿Llevas años estudiando inglés y sientes que no avanzas?
Quizá no necesitas simplemente más clases.
Quizá necesitas cambiar la forma en la que estás aprendiendo.
En Nomad Studies podemos ayudarte a encontrar una experiencia de inmersión adaptada a tu nivel, tus objetivos y el tiempo que realmente tienes disponible.
Cuéntame dónde estás ahora con tu inglés y dónde te gustaría llegar, y buscamos juntos una experiencia que tenga sentido para ti.

